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El gran Colisionador de Hadronoes

El Gran Colisionador de Hadrones es el microscopio más grande del mundo. Los resultados de sus experimentos han servido a la ciencia no sólo para acercarse más al origen del Universo sino para todo un conocimiento.

El Gran Colisionador de Hadrones (LHC por sus siglas en inglés) es el megalaboratorio más grande del mundo y donde se gestan los experimentos más importantes de nuestra era. Así de categóricos son los científicos que hablan de lo que ahí ocurre, de los proyectos en los que trabajan y del futuro que depara en esas investigaciones. ¿Una de ellas? Explicar casi a detalle el origen del Universo.

Entre los científicos que han tenido el privilegio de estar cerca de ese megalaboratorio, está uno de los físicos más importantes de México, el doctor Gerardo Herrera Corral, quien el 11 de marzo presentó su libro “El Gran Colisionador de Hadrones. Historias del laboratorio más grande del mundo” en la UANLeer 2016.

Para la segunda edición de este libro, la coeditaron la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), invitada de honor de la UANLeer 2016, y la revista Proceso. La obra fue presentada en la Sala Francisco Zertuche del Colegio Civil Centro Cultural Universitario por el maestro Eduardo Estrada Loyo, editor de la revista Ciencia de la UANL.

El doctor Gerardo Herrera Corral arrancó la presentación y comentó que el colisionador es, ante todo, un microscopio. “Es el microscopio más potente del mundo. Revisa milésimas del tamaño de un protón”.

Para aclarar acerca de su utilidad, Herrera ejemplificó con el Universo, que tiene 13 mil 800 millones de años de edad. Estudiar el cielo es estudiar el pasado. “Pero no a todo el pasado, es limitado, mirando al cielo no podemos ver qué pasó en los primeros 380 mil años desde la explosión del Big Bang. En esos tiempos la luz no podía escapar del Universo primigenio. Para ver a ese tiempo, necesitamos ir a los microscopios.

“Somos afortunados. Los jóvenes deben percatarse que, por ejemplo, hace tres años, el 21 de marzo de 2013, apareció la primera fotografía de cómo era el Universo con apenas 380 mil años de existir”.

Luego recordó que en 2014 aparecen las ondas gravitacionales. “Somos privilegiados”, mencionó.

“El Gran Colisionador de Hadrones es un megalaboratorio. Es un inmenso anillo que se encuentra por debajo de la tierra. Lo que hace es acelerar protones en dirección de las manecillas del reloj, y a la inversa, con el fin de colisionarlos y que un detector describa lo que ocurre a escalas extremadamente pequeñas”.

Para explicarlo en cifras, explicó que se habla de sucesos a 25 mil millonésimas de segundos o 40 megahertz, con paquetes de 100 mil millones de protones.

Herrera comentó que entre los proyectos existentes, hay uno donde participan un equipo mexicano, el proyecto “Alice”. En ese proyecto, la idea es chocar iones de plomo para conseguir temperaturas extremadamente altas con el fin de reproducir las condiciones que existían justo después del Big Bang.

“Se logra crear la presión más alta del Universo, sólo comparable al que existe en las estrellas de neutrinos. De hecho, en 2012 recibieron el premio Guiness, logrando llegar a 5.5 billones de grados centígrados de forma controlada. Es recrear lo que ha hecho la naturaleza en estos 13 mil 800 millones de años”.

Un viaje interestelar por el libro

Eduardo Estrada, presentador del libro, comentó que hablar de este texto es un tema desafiante, porque no es fácil manejarlo como divulgación para toda la gente.

“Habla sobre los experimentos del proyecto de investigación más importante que ha tenido la humanidad; es equiparable a los próximos viajes a la luna o marte.  El Colisionador de Hadrones escudriña cuál es el origen del Universo y cuál es la composición de la realidad última”.

Destacó que en la obra se encuentran sucesos históricos que rodean al colisionador, como aquel donde una mujer emprendió una demanda para que el colisionador no entrara en funcionamiento por el temor que generara un agujero negro en la tierra.

También recordó el pasaje donde el doctor Herrera habló de Alfonso Reyes y su cuaderno de notas científicas. Luego citó algunos de los capítulos, como “Más rápido que el pensamiento”, donde explica que las partículas viajan a un 99 por ciento de la velocidad de la luz en el colisionador o “Santaclos y la física contemporánea”.

“El bosón de Higgs es el mayor hallazgo del colisionador, es un campo o partícula, conocida como La partícula de Dios. De hecho, los científicos no tienen la certeza que exista sólo uno, pueden ser cinco o más. El gran colisionador de hadrones marca el inicio para conocer la estructura de la materia”.

También destacó que en el libro aparece la anécdota de cómo Los Beatles, la disquera EMI en los setenta y el presupuesto para investigación médica ayudaron al surgimiento de los rayos X y otros descubrimientos que después serían fundamentales para el colisionador.

Entre los resultados de las investigaciones, Estrada enumeró que en 1984, el primer éxito fue el descubrimiento de los bosones -partículas que ejercen interacción- W y Z; en 1992, el segundo fue el desarrollo del detector de partículas; y el tercero fue la creación del hipertexto como antecesor de lo que hoy es Internet.

“No estamos acostumbrados a pensar en este tipo de lógica, pero es importante hacerlo”, dijo el editor de la revista Ciencia de la UANL.

De hoyos negros y multiversos el público quiere saber

En la ronda de preguntas y respuestas, el primero en tomar la palabra fue un niño de unos 10 años de edad que le cuestionó que “¿Si él cree en la teoría de los soles destruidos, la antimateria creando agujeros negros?” Lo primero que hizo Herrera fue pedir un aplauso para el niño, después contestó que en realidad no se tiene evidencia real de la existencia de los hoyos negros.

“Muchos investigadores los anuncian a partir de ecuaciones. Pero es muy difícil tener evidencia de su existencia, y con esto no digo que no sea posible que existan, pero soy muy escéptico. Luego, de las ondas gravitacionales, igualmente es importante confirmarlo, esperar, medir, porque la percepción de las ondas gravitacionales puede venir de estrellas de neutrones o de la inflación del Universo, no necesariamente de hoyos negros”.

Alguien más preguntó acerca de la posible existencia de un hoyo negro en el centro de la galaxia. El doctor respondió que hay objetos supermasivos que podrán confundirnos. “Porque ¿qué define a un agujero negro? es el horizonte de sucesos, lo que es muy difícil probar. Aunque parece que en la constelación del Cisne hay una espacio carente de luz y que parece ser un campo gravitacional”.

Una tercer pregunta fue ¿Cuál fue el origen del Universo o qué tan pronto lo conoceremos, será en nuestra generación? Herrera respondió que el Big Bang no fue tan relevante como lo que ocurrió minutos o pocos años después. “Cuando empezó a inflarse es que se estabilizó y que se constituyó en el Universo que conocemos, que esto no es lo mismo que expandirse”, explicó.

La última pregunta fue sobre el multiverso. El doctor Herrera confesó que le gusta la idea de su existencia. Sin embargo, destacó que le gusta en tanto puede ser utilizada para contrarrestar esa otra teoría que llaman El gran diseño, donde algunos científicos tratan de explicar que hubo secuencias extraordinarias con una intervención de un agente externo.

Responsable: Prensa UANL