La vida académica es la manifestación de la razón de ser de la Universidad. Esta fue creada para servir a la sociedad mediante el ejercicio de sus tres funciones sustantivas y, por esa misma razón, la Universidad debe tener el cuidado de estar vinculada estrechamente con su entorno, para detectar y recibir las demandas, requerimientos y reclamos de esa sociedad a la que debe de servir.
Por esta razón, deberá contar con mecanismo de diálogo y vinculación con agentes y representantes de los diversos sectores de la sociedad, para estar informada de las opiniones, necesidades, sugerencias y expectativas que deben satisfacer sus planes y programas académicos.