Una conversación estremecedora

   

 
Los miedos, los temblores, la ansiedad y la inquietud de los soldados son transmitidos en el libro Gracias por su servicio. La vida después de la guerra en Irak, del ganador del Premio Pulitzer 2006 David Finkel.
Norberto Coronado 
 
Pocas veces un espectador puede escuchar en primera fila historias desgarradoras sobre la vida de los soldados estadounidenses: hombres que regresaron a su país destrozados por las experiencias vividas, incapaces de reemprender una existencia normal. Estos supervivientes forman parte del drama de los veteranos de las guerras del siglo XXI: cada 80 minutos se suicida uno de ellos, de modo que el número de los suicidas supera al de los caídos en combate en Irak y Afganistán. 
 
David Finkel, quien fue corresponsal de guerra en Irak y es redactor y jefe de periodismo en The Washington Post, habló del libro el 11 de marzo en la UANLeer y con sus historias mantuvo al público atento a cada palabra.
 
“El sargento Adam Schumann dejó caer a su bebé recién nacido. Sin darse cuenta, se quedó dormido. El accidente lo dejó tan trastornado que fue en busca de su rifle. El pequeño cayó en una alfombra mullida y no sufrió ningún daño, pero el militar sabía que él era un hombre herido, acabado”, relataba Finkel.
 
Refirió la manera en que decidió escribir sobre las consecuencias de la guerra en los soldados estadounidenses después de la ocupación. 
“Deseaba relatar algo más cercano al soldado, sobre qué pasaba con alguien que va a una guerra y se ve empujado a vivir momentos trágicos, ¿qué sucede con él?
 “Cuando en 2007 el ex presidente de Estados Unidos, George W. Bush, le anunció a 700 soldados que iban a la guerra en Irak, éstos fueron con el pensamiento de ganar y de que nada malo les iba a suceder”.
 
Finkel escribió en 2010 el libro Los buenos soldados, para narrar sus experiencias al lado de los combatientes y el volumen integra la lista de los mejores libros de The New York Times, Chicago Tribune y Boston Globe.
 
“Un joven escribió una carta y decía que el fin está muy cerca; otro no se atrevía a matar a un perro que estaba lamiendo la sangre de un muerto”, comentó Finkel. 
 
David Finkel y Jorge Zepeda charlan sobre periodismo
A la mañana siguiente, el periodista estadounidense se sentó junto a Jorge Zepeda Patterson para reflexionar sobre la actualidad del periodismo en diferentes frentes.
“Es aterrador ser periodista en México”, comentó Finkel, a lo que Zepeda le contestó. “Una manera de curarse sobre la situación de enviar a un corresponsal a una zona de peligro y que quizá no vuelva, es asignándose a uno mismo una de estas tareas”, dijo el fundador del sitio web Sin embargo.
 
“Pero nada te prepara para enfrentar a la familia de un colega en el caso de un desenlace fatal, en especial si llevas tú la responsabilidad de las cosas que provocaron ese desenlace. Aun estando con los militares, nada garantiza la seguridad para un periodista”, aseguró Zepeda.
 
Zepeda Patterson habló de lo que llamó periodismo leal, además de temas de actualidad como el conflicto entre Aristegui y la cadena MVS. Fue enfático al señalar que existen periodistas valientes para enfrentar investigaciones fuertes en contenido, “generalmente terminan por ser despedidos”.
 
“El querer hacer periodismo honesto en México de manera crítica y profesional impone un costo que a veces lleva simplemente el empleo y en otras la vida”, finalizó Zepeda.
Los periodistas se dieron tiempo para contestar todas las preguntas hechas por estudiantes y periodistas asistentes a la charla el 12 de marzo en el Patio Ala Sur del Colegio Civil Centro Cultural Universitario.
 

Ligas relacionadas