Música y armonía para el desarrollo

   

 

Por: Alejandro Salas
 
Ellos no solamente tocan música, también hacen sonar acordes de desarrollo y esperanza.
 
En un aula de dos metros de ancho por cinco de largo ubicada en la Facultad de Música tiene sus sesiones de prácticas el Grupo de Inclusión Musical (GIM), jóvenes y adultos con discapacidad intelectual o motriz que brillan por su capacidad de interpretación musical.
 
La agrupación e investigación fue iniciada por el cuerpo académico de la FAMUS a través del trabajo “Aplicaciones de la Musicoterapia Didáctica”, liderado por el Maestro de dicha instancia, Jesús Arreola Flores y dirigida por Silvia Viridiana Gámez Rábago, coordinadora del grupo y responsable de su desempeño musical.
 
El grupo es apoyado por las maestras Hilda María Tovar Platas y Lillian Valdez Chavarría, quienes han dirigido a los estudiantes con la idea de que brindarles un trato humano repercutirá en su desarrollo de habilidades detrás de cada uno de sus instrumentos o sus interpretaciones.
 
“En la Facultad de Música no había un área donde se le diera atención educativa musical a jóvenes con discapacidad”, aseguró Gámez en entrevista.
 
“Antes de su creación a la facultad llegaban familias pidiendo este servicio, pero se les negaba porque no había un departamento o un área que les pudiera dar esa atención. Fue por mi inquietud de dar ese servicio y con base en la necesidad de la misma facultad que se creó el Departamento de Inclusión Musical”. 
 
Al inicio del proyecto, en febrero del 2013, el GIM contaba únicamente con tres estudiantes, pero su éxito ha sido tal que hoy en día cuenta con 30 alumnos con capacidades especiales que gustan de tocar algún instrumento musical, cantar y bailar al ritmo del género vallenato y la cumbia.
 
“Abrimos una puerta pequeña que si se abre más o si se hace más grande va a ser por determinadas circunstancias, pero nos sentimos orgullosas de haber abierto ese espacio donde los alumnos pueden desarrollar un sentimiento y expresarlo en un instrumento musical, así como mejorar sus habilidades de contacto social”. 
 
Investigación a fondo
 
El Grupo de Inclusión Musical está enfocado principalmente a visualizar los avances cognitivos que tienen las personas con capacidades especiales por medio de la música, su razonamiento y su interpretación.
 
“La música desarrolla en los estudiantes su habilidad para socializar, su coordinación física y motriz y a través de ello se detectan sus necesidades para, a partir de ahí, obtener un desarrollo más pleno en su vida diaria”. 
 
 
“En cada uno de ellos se va percibiendo un avance en sus habilidades cognitivas, que son la atención, la percepción y la memoria. Y así, conforme avanzan en las clases, desde un primer acorde ya saben qué canción se va tocar o bien responden de mejor forma ante patrones rítmicos que ellos perciben, escuchan y repiten”.
 
Y como cada uno de ellos es atendido de forma personalizada, a cada estudiante se le otorga un instrumento distinto, luego de que los encargados del grupo analizan sus habilidades y su destreza para cada una de las prácticas del programa.
 
“Lo primero que veo en todos, independientemente de la discapacidad, es el crecimiento de su autoestima y de su seguridad personal. Antes venían temerosos e inseguros y conforme van avanzando las sesiones se crea algo en ellos que los hace expresarse musical y personalmente y se van con una sonrisa de oreja a oreja.
 
“Aunque no dicen nada, su cara, su expresión, su semblante, su lenguaje corporal es lo que nos hace saber que lo que estamos haciendo con ellos los está ayudando, los está beneficiando, han cambiado su vida”.
 
La fundadora del grupo comparte que una alumna de 36 años con discapacidad intelectual y que iba una vez al mes con un psiquiatra a tratar sus alteraciones del comportamiento, al ingresar al Grupo de Inclusión Musical, en el que ahora toca el shaker, sufrió un cambio al disminuir considerablemente sus ataques, al grado de que en la actualidad sólo una vez cada seis meses va con el especialista.
 
La finalidad de la investigación, explica Gámez Rábago, es logar la inclusión musical y posteriormente social, hasta llegar a la inclusión laboral de todas las personas con capacidades diferentes, además, dar el mensaje de que todos tienen una habilidad y sólo es cuestión de explotarla.
 
Para mayor información acerca de la investigación, favor de marcar al teléfono 1340-4750 y 8675-8068.
 
Silvia Viridiana Gámez Rábago, es coordinadora e iniciadora del Grupo de Inclusión Musical de la Facultad de Música de la UANL, es estudiante de octavo semestre de la Licenciatura de Música con especialización en Educación Musical.