Reconoce mejores trabajos de investigación científica y tecnológica

La Universidad Autónoma de Nuevo León reconoce la excelencia a la labor científica e innovación tecnológica con el Premio de Investigación 2004, en cuya edición se distinguirían nueve proyectos en siete áreas del conocimiento.

   

El trabajo de investigación que se realiza diariamente en la Universidad Autónoma de Nuevo León, es una labor callada de un grupo cada vez más numeroso de investigadores de los cuales doscientos forman parte del Sistema Nacional de Investigadores (SNI).

“Esa labor trasciende a través de la generación de conocimiento nuevo y en la formación de recursos humanos –explica Mario César Salinas Carmona–. A través de estos proyectos se forman estudiantes en los programas de maestría y doctorado.
 
“Así se da cumplimiento cabal al quehacer sustantivo de la Máxima Casa de Estudios que es generar, divulgar y transmitir conocimiento nuevo”, agregó el director general de Investigación de la UANL.
 
Una representación de este quehacer universitario desarrollado en el campo de la ciencia y la tecnología en cada una de las dependencias de la institución ha sido reconocida a través del otorgamiento del Premio de Investigación UANL 2004.
 
Creado en 1981, reconoce los mejores trabajos realizados en siete áreas del conocimiento, en esta ocasión se registraron 77 propuestas, diez y seis en Humanidades, trece en Ciencias Sociales, once en Ciencias de la Tierra, diez en Ciencias Naturales, nueve en Ciencias de la Salud y ocho en Ciencias Exactas.
 
Cada uno de los trabajo pasó por un complejo y riguroso proceso de evaluación tanto a nivel local, nacional e internacional, establecido para determinar a los ganadores, correspondiendo a la Comisión Académica del Consejo Universitario dictaminar sobre los resultados de dicha evaluación.
 
El rector José Antonio González Treviño destacó el hecho de que los premiados manejan “líneas de investigación pertinentes, en base a las necesidades de la región y el país”.
 
En Ciencias Sociales, los investigadores determinaron el potencial recaudatorio del sector informal y la demanda por transporte público y privado en el área de Monterrey.
 
En Ciencias de la Salud se evaluaron los resultados de un tratamiento para interrumpir la transmisión de un parásito que produce una enfermedad; en Ciencias de la Tierra y Agropecuarias se caracterizaron cepas mexicanas de Bacillus thuringiensis que resultan tóxicas para controlar insectos.
 
En Ingeniería y Tecnología se determinaron las propiedades físicas cuantificables del tejido sanguíneo humano con el fin de utilizar dichos valores en el diseño de instrumentos de aplicación en la salud humana.
 
En Ciencias Naturales un trabajo analizó a nivel molecular los genes de la hormona de crecimiento del mono araña y chimpancés a fin de entender su evolución y divergencia y, otro, se refiere a la clonación y análisis de la estructura química de una enzima de las amibas productoras de enfermedad humana.
 
En Ciencias Exactas se abordó el uso de herramientas matemáticas antiguas que han cobrado vigencia debido a la existencia de cómputo, que permite predecir los fenómenos de relajación térmica y dieléctricos en polímeros y así simular el comportamiento a bajas temperaturas de estos materiales.
 
“Cada vez el número de investigadores está creciendo pero los fondos no crecieron en la misma proporción”, hizo ver el Dr. Salinas Carmona.
 
Gracias a gestiones extraordinarias, a través del Programa de Apoyo a la Investigación Científica y Tecnológica (Paicyt) se obtuvieron más recursos para financiar un mayor número de proyectos.
 
“Quisiéramos que aumentara notablemente más el número de investigadores porque otras instituciones públicas de la región noreste de México están llegando a competir con nosotros a nivel federal e internacional por los mismos fondos”.
 
Espera que el próximo año estos programas dirigidos a estimular, apremiar y fomentar la investigación científica se incrementen “a pesar de que el entorno económico no parece muy halagador”.
 
Los ganadores recibirían el premio en la sesión solemne del Consejo Universitario a realizarse el 14 de septiembre de 2005 en el Teatro Universitario.
 
Cada área recibiría setenta mil pesos para el autor o autores del trabajo seleccionado. La misma cantidad sería otorgada al departamento o entidad académica de la dependencia de la Universidad en la que se desarrolló la investigación o, en su defecto, a la que está adscrito el autor.
Fecha
Junio 1 de 2005
Fotografía