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Por Eliud Silva
Existe la creencia que en el noreste de México no ocurren terremotos; sin embargo, aunque se le considera una zona asísmica, se ha demostrado que esta región es propensa a sufrir sismos.
El último sismo de gran magnitud del que se tiene registro ocurrió el 28 de abril de 1841, su epicentro fue cerca de Saltillo, Coahuila; murieron 6 personas y el movimiento se sintió en Linares, Galeana, García, Cd. Victoria y San Luis Potosí.
Las zonas urbanas del noreste están asentadas sobre sedimentos aluviales que son capaces de amplificar la señal sísmica; aunado a esto, las edificaciones de casi toda la región se construyeron sin medidas necesarias para soportar un temblor.
Para ayudar a prevenir daños en los centros urbanos del Estado, en la Facultad de Ciencias de la Tierra (FCT) de la Universidad Autónoma de Nuevo León, se lleva a cabo una investigación que busca identificar las zonas más vulnerables ante la incidencia de terremotos.
Una de las metodologías que se implementaron para evaluar la respuesta dinámica de los materiales que conforman el subsuelo es el registro de microtremores o vibración sísmica ambiental.
Los microtremores se refieren a las vibraciones sísmicas que se producen en zonas urbanas por el tráfico vehicular, la industria, entre otros; se transmiten al interior de la tierra y se les puede registrar gracias a los sismógrafos. El estudio de estas vibraciones permite determinar áreas que experimentarían grandes sacudidas durante un terremoto.
“Medimos la vibración cotidiana, como el movimiento que se siente al pasar un camión; procesamos la señal y determinamos qué tanto los sedimentos aluviales pueden amplificar el movimiento del suelo. Entre más grande sea el espesor de los sedimentos, la amplificación también será mayor”, explica el doctor Juan Carlos Montalvo Arrieta, catedrático e investigador de la UANL.
Los registros se han llevado a cabo en el centro de Monterrey y en la ciudad de Linares, Nuevo León. Se realizaron en lugares con estructuras civiles estratégicas, tales como escuelas, hospitales, oficinas gubernamentales y unidades habitacionales.
La medición de microtremores requiere poca instrumentación sismológica, además la adquisición y procesado de los datos no lleva mucho tiempo, permitiendo cubrir extensas áreas y realizar un gran número de mediciones.
Como resultado se generaron mapas que localizan las áreas donde se puede amplificar el movimiento del suelo durante un terremoto. Estos mapas son de gran interés en la planeación urbana, ya que también ayudan a generar planes de contingencia y determinar qué edificios serían los adecuados para funcionar como albergues.
La FCT cuenta con una estación sismológica que forma parte del Servicio Sismológico Nacional (SSN), el cual inició sus operaciones en enero de 2006 y hasta la fecha ha registrado más de 20 movimientos sísmicos de escala menor.
Los lugares en que se localizaron los recientes terremotos coinciden con las regiones donde antes se documentaron sismos. Esto confirma la existencia de fallas geológicas en la Sierra Madre Oriental que pueden generar temblores.
Los terremotos que se generan al interior de los continentes cuentan con periodos de retorno de cientos a miles de años, por lo que aún no es posible determinar cuándo se repetirá un fenómeno como el de 1841.
Actualmente se hacen estudios para conocer las principales fuentes generadoras de terremotos y su cercanía a los centros urbanos del Estado.
El 2 de febrero de 2012 se inauguró una nueva estación sismológica en el Campus Mederos, la cual, trabajando en conjunto con la estación ubicada en la FCT, ayudará a conocer la localización y magnitud de actividad sísmica en esta región del país.
“La evidencia nos muestra que desde hace más de 200 años existen estos temblores, en cualquier momento podría ocurrir un terremoto de fuerte magnitud y necesitamos estar preparados”, finalizó Montalvo Arrieta.
Juan Carlos Montalvo Arrieta es Ingeniero Geofísico, egresado de la Facultad de Ciencias de la Tierra de la UANL; estudió la maestría de Ciencias en Sismología en el Centro de Investigación Científica y Educación Superior de Ensenada, Baja California (CICESE); es Doctor en Sismología por la UNAM.
Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1. Cuenta con el perfil PROMEP.
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