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UANL determinará posible daños por temblores en zona metropolitana

Después de casi un siglo, la ciudad de Monterrey vuelve a contar con una estación sismológica -ahora en el Campus Mederos de la Universidad Autónoma de Nuevo León- para el monitoreo telúrico en tiempo real, que permitirá evaluar el potencial de riesgo del área conurbada.

Esperanza Armendáriz

La Universidad Autónoma de Nuevo León, en alianza estratégica con el Instituto de Geofísica de la UNAM y el Servicio Sismológico Nacional, inauguró la Estación Sismológica MNIG en el Campus Mederos, luego de seis años de haber instalado un primer equipo en la Facultad de Ciencias de la Tierra, en el municipio de Linares.

La estación MNIG tiene como objetivo monitorear la actividad sísmica local y regional que ocurra en el noreste de México, así como proporcionar información oportuna y en tiempo real sobre magnitud y localización epicentral de terremotos; además funcionará como centro de referencia para evaluar el potencial de daños en el área metropolitana de Monterrey ante futuros sismos.

“Este proyecto de carácter internacional, porque la estación forma parte de la Red Sismológica Nacional, es un éxito más de la Universidad, porque cumple con el compromiso de responsabilidad social de la institución para beneficio de la comunidad; aquí contamos con mecanismos de prevención y al mismo tiempo será un espacio para la práctica de los estudiantes”, dijo el Rector Jesús Ancer Rodríguez.

Monitorean sismicidad en la región

Con la apertura de esta estación, cuya inversión en construcción y equipamiento fue de 350 mil pesos, la Unidad Mederos será un observatorio sismológico considerando su ubicación geográfica y características geológicas, quedando definida como estación de referencia para el área metropolitana de Monterrey.

El doctor Juan Carlos Montalvo Arrieta, coordinador de la carrera de Ingeniero Geofísico en la UANL, explicó que Nuevo León es un territorio con actividad sísmica, según los registros que desde 2006 se han generado en la estación sismológica de Linares, incluso han podido definir las áreas en que hay más movimientos tectónicos.

“La región citrícola es donde frecuentemente se han registrado sismos de 4 y 5 grados, otra área es la curvatura de la Sierra Madre Oriental, incluyendo municipios como San Pedro; la base de datos que estamos generando nos ha permitido saber en qué partes de la región se suscita la actividad sísmica, cuál es la relación de las fallas que generan los sismos y predecir las magnitudes máximas esperadas”, dijo el responsable de las estaciones sismológicas ubicadas en los campus de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

En tanto, el doctor José Francisco Valdez Galicia, Director del Instituto de Geofísica de la UNAM, fue enfático al declara que México es un país sismológicamente activo, considerando los 4 mil 168 sismos registrados tan sólo en el 2011, de los cuales, tres fueron en Nuevo León, dos de Tamaulipas, uno en Coahuila, seis en San Luis Potosí y 29 en Chihuahua.

“Se ha analizado la sismicidad del este de Estados Unidos y es muy similar a la del norte de México, así que los terremotos registrados en Oklahoma y Washington nos ponen en alerta de lo que podría suceder, por eso es importante el monitoreo sísmico de Nuevo León y su área metropolitana, donde las construcciones urbanas en las zonas montañosas son evidentes”, expuso.

El funcionario de la UNAM dejó claro que abrir esta estación sismológica en conjunto con la UANL permite un mejoramiento en las posibilidades de conocer las características de los sismos, sus frecuencias y la magnitud.

“Creo que siempre han estado estos movimientos tectónicos, pero el tamaño y desarrollo que tiene la ciudad de Monterrey y el estado de Nuevo León en su infraestructura –grandes edificios, viaductos y presas-,  ameritan y requieren su estudio para tener un conocimiento acertado de las características de los movimientos sísmicos”, advirtió.

De la alianza entre la UANL y la UNAM, el doctor Jesús Ancer Rodríguez dejó claro que la asociación de las universidades públicas debe multiplicarse por todo el país, para beneficio de la población.

“Los jóvenes podrán realizar la práctica en áreas de geofísica y ciencias de la tierra, con esto le damos un apoyo a estas áreas del conocimiento que tienen un impacto de carácter internacional; para abrir esta estación sismológica se consideró que nuestra Universidad tiene una facultad muy consolidada, con investigadores de primer nivel, además porque somos una institución seria, de calidad y con recursos humanos capacitados”, precisó el Ejecutivo universitario.

Del Obispado al Campus Mederos

• El 7 de junio de 1913 desapareció la estación sismológica Monterrey, que estuvo ubicada en el Cerro del Obispado.

• Históricamente, hay evidencias desde 1838 que el área metropolitana ha experimentado la sacudida del terreno provocada por temblores.

• El terremoto del 28 de abril de 1841 ha sido considerado como el más fuerte en Monterrey, ya que existe evidencia de que fue sentido también en localidades de los estados de Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas y San Luis Potosí. Cerca de la ciudad de Saltillo, Coahuila se reportó el colapso de estructuras civiles y el deceso de personas.

• Los equipos instalados en la estación del Campus Mederos son un sismómetro de Banda ancha STS-2 y acelerógrafo del tipo FBA-23, con un digitalizador Quanterra-Q330-2004 con diferentes capacidades de muestreo.

(Fotos: Efraín Aldama Villa)