Inaugura UANL observatorio de basura espacial

Académicos de la Universidad Autónoma de Nuevo León vigilarán los residuos satelitales en el Observatorio Internacional de Monitoreo de Basura Espacial (ISON), para evitar daños en las comunicaciones.

   

Miles de objetos satelitales concluyeron su misión en el espacio y actualmente, orbitan por la Tierra como basura espacial.

Para vigilar estos residuos, la Universidad Autónoma de Nuevo León ya cuenta con uno Observatorio Internacional de Monitoreo de Basura Espacial (ISON), en colaboración con el Instituto Keldysh de la Academia de Ciencias Rusa.

Este centro científico de la UANL forma parte de una red de 18 observatorios que hay alrededor del mundo.

“Siempre existe la posibilidad de que uno de los residuos espaciales puedan colisionar con otro que esté funcionado y esto genera problemas con las comunicaciones”, aseguró Eduardo Pérez Tijerina, Coordinador del Programa Universitario para el Desarrollo de la Astrofísica y Ciencias Espaciales de la UANL.

El observatorio operado por la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas, se inauguró el pasado 7 de marzo, en el marco del tercer taller de Astrofísica Planetaria.

A través del monitoreo de basura espacial, se buscará detectar los residuos que pudieran generar daños satelitales que se traduzcan en afectaciones como: señales de telefonía celular, viajes aéreos o errores en el GPS.

“Una vez teniéndolos detectados, se determina la órbita, se corre en el tiempo ver si está en ruta de colisión y, entonces, se puede dar un aviso para dar una activación y evitar daños”, precisó Pérez Tijerina.

El Observatorio Internacional de Monitoreo de Basura Espacial actualmente está instalado en la azotea del Centro de Investigación en Ciencias Físico Matemáticas, pero en los próximos meses, se trasladará al sur de Nuevo León, en el municipio de Iturbide.

Además de colaborar en la emisión de alertas ante posibles daños satelitales, el Observatorio Internacional de Monitoreo de Basura Espacial permitirá complementar la formación de los universitarios que cursan la Maestría en Astrofísica Planetaria y Tecnologías Afines de la UANL.

En la actualidad, la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas cuenta con ocho profesores adscritos al Sistema Nacional de Investigadores (SNI), del CONACYT.

 

También estudiarán el clima espacial

¿Conoces las tormentas solares? ¿Sabías que un fenómeno de este tipo puede detonar problemas en la Tierra?

Para dar seguimiento a la actividad solar, el Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México y la Universidad Autónoma de Nuevo León, pusieron en función el Laboratorio Nacional de Clima Espacial (LANCE).

El proyecto consiste en una red de instrumentación que permitirá atender la Ley General de Protección Civil, sobre la obligación del Sistema Nacional de Protección Civil, de coadyuvar a la población ante riesgos derivados de un fenómeno astronómico.

“Las universidades tienen toda la responsabilidad de estar desarrollando infraestructura a lo largo del país, estudiar, operar los instrumentos, analizarlos y desarrollar un sistema de alerta temprana.

“Se tienen que generar una serie de políticas públicas de protección civil y una de ellas es este monitoreo y políticas de prevención”, aseguró Juan Américo González Esparza, coordinador del Laboratorio Nacional de Clima Espacial.

En la operación de este laboratorio también colabora el Servicio de Clima Espacial México (SCiESMEX), el Repositorio Institucional de Clima Espacial (RICE) y el Centro de Supercómputo de Clima Espacial (CESCE).

La red de instrumentación incluye el Servicio Sismológico Nacional, las estaciones GPS, así como magnetómetros que midan las variaciones del campo magnético, entro otros.

“El laboratorio nacional es una red de observatorios y de instrumentos que va a cubrir prácticamente todo el país. El fin del laboratorio es fortalecer aún más esta infraestructura observacional y operar como opera el servicio meteorológico nacional”, puntualizó González Esparza.


¿Cómo nos afectan las variaciones en el Clima Espacial?

Tormenta solar:

  • Arrastre atmosférico de satélites y modificación de su órbita
  • Interrupción de telecomunicaciones por cable
  • Daño en los paneles solares
  • Errores en los Sistemas de Posicionamiento Global (GPS)
  • Interrupción de la señal de telefonía celular
  • Interrupción de la red eléctrica
  • Perturbaciones en las ondas de radio
  • Fallas y perdida de información en computadoras y sistemas de almacenamientos
  • Inseguridad para astronautas
  • Daños en oleoductos y gasoductos
Por
Blanca Medina Viezca
Fecha
Marzo 7 de 2017
Fotografía
Esteban Castro Acuña