La lectura de la imagen, para crear versos de otra imaginería

"Nostalgia del lodo" es el título de la novela de Óscar David López Cabello, estudiante de la Facultad de Artes Visuales, ganadora de la quinta emisión del Premio de Literatura Latinoamericana de la Juventud-Edición México 2004-2005.

   

Óscar David (1982) pasea entre diversos intereses, de poeta y narrador, a la instalación, el performance y la fotografía; en lo primero comenzó desde hace siete años en los talleres de Dulce María González, la Casa de la Cultura, Patricia Laurent, y continuó en los de José Agustín, José Coser y Eduardo Espina.

Para Óscar, uno de los talleres que lo han marcado como poeta y como narrador, fue el taller de José Javier Villarreal, “me ayudó a tener una síntesis del lenguaje, una exploración de conocimiento teórico y a buscar autores, porque si no tienes un bagaje literario no vas a poder romper trabas, tienes que tener las herramientas para decir, si este lo hizo de tal manera y tú lo quieres hacer igual”.
 
Óscar David -que actualmente es becario del Centro de Escritores en el rubro de poesía-, ha sido reconocido como tal, pero menciona “comencé escribiendo narrativa y por algo la gente me ubica como poeta”, para él este es uno de los problemas que observa el norte del país, específicamente en Nuevo León, en donde sólo eres poeta o sólo eres narrador, “no te dejan explorar los géneros, te encasillan y si tú escribes otra cosa, te tachan y te dicen que no sirve”. Para Óscar esto es erróneo ya que un escritor debe explorar todos lo géneros.
 
Sobre la trama, Nostalgia del lodo habla sobre Victoria, actriz porno que recibe una llamada para notificarle que su mejor amigo murió, la novela de sesenta cuartillas transcurre en las cuarenta y ocho horas en las que ella se entera del suceso y regresa a su ciudad.
 
Óscar realiza una analogía entre el regreso a su ciudad y esa parte que ella tenía perdida, “con la imagen de una actriz porno que es solamente un discurso visual, ella no tiene acceso al diálogo, es un objeto, como sujeto es un objeto, hago una reconstrucción de su sujeto para que pueda aparecer, para hacerse click”.
 
Esta novela la escribió en dos partes, la primera a principios del 2004, pero cuando se enteró de la convocatoria se apresuró a terminar la siguiente, en una revisión previa donde examinó puntos gramaticales y de sintaxis, trabajó junto con Minerva Reynosa y con Gabriela Torres en una lectura solamente diez días antes de cerrar la convocatoria.
 
Para Óscar, quien estudia la Licenciatura en Lenguajes Audiovisuales, referentes como los musicales, literarios y cinematográficos son muy importantes, en lo primero se denomina como “un chico bastante MTV”, escucha particularmente música en inglés, “no tengo ningún problema con la música en español, tal vez es auditivo”; en lo literario y como influencia marcada a esta novela American Psycho, del estadounidense Brett Easton Ellis, Fernando Vallejo de Latinoamérica y Eliseo Alberto, son referentes importantes; y en el cine Pedro Almodóvar, Peter Greenaway, Francois Ozon, pero en general “tengo mucha influencia del cine europeo, en especial del cine francés, y ahora me voy a Francia, quizá por eso les gustó la novela”.
 
Estas conexiones visuales lo han enriquecido “porque si yo puedo poner puntos a mi obra creo que tiene que ver mucho con la lectura de la imagen, para crear versos de otra imaginería que no es tan teórica o discursiva, sino más cinematográfica; me identifico mucho con el cine, la mayoría de mi obra, tanto visual como poética o alternativa está muy relacionada con él”.
 
Se hizo acreedor a 1,500.00 euros para cubrir los gastos de estancia por seis semanas en la Casa de Escritores Extranjeros y Traductores en Saint Nazaire y la invitación a participar en el X Encuentro Internacional de Escritores 2005, así como a la publicación de la obra al francés y español con un tiraje aproximado de mil 500 ejemplares.
 
Este concurso internacional es conocido por ser itinerante; la emisión anterior se realizó en Cuba, donde resultó ganador Yann Montaña, y en 2004 le tocó a México, con una premiación celebrada en 2005. Sólo participan escritores nacidos en el país que estuvieran radicando en cualquier parte de Latinoamérica, menores de 35 años para primera obra publicada. Óscar David, bajo el seudónimo Rocco Alberti, compitió con cuarenta y un trabajos más.
 
Para la elección de la obra se conformó un jurado internacional integrado por Miguel Ángel Campodónico (Uruguay), Carlos Cortés (Costa Rica), Leonardo Padura (Cuba), Patrick Deville y Francoise Garnier (Francia).
 
El concurso es convocado por la Casa de los Escritores Extranjeros y Traductores de Saint Nazaire, Francia; la Alianza Francesa de Monterrey A. C., el Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León y la Feria Internacional del Libro Monterrey, en cuya próxima edición será presentada "Nostalgia del lodo".
Fecha
Junio 24 de 2005
Fotografía