¿Más planetas en el sistema solar?

En el año de 1930 Plutón fue descubierto por Clyde Tombaugh y desde entonces fue conocido como el noveno y último planeta del sistema solar. Hoy ese paradigma está siendo modificado debido a los extraordinarios descubrimientos de objetos más allá de Plutón, lo suficientemente grandes como para merecer ser llamados planetas.

   

En el año de 1930 Plutón fue descubierto por Clyde Tombaugh y desde entonces fue conocido como el noveno y último planeta del sistema solar. Hoy ese paradigma está siendo modificado debido a los extraordinarios descubrimientos de objetos más allá de Plutón, lo suficientemente grandes como para merecer ser llamados planetas. Pasemos lista, pues, por algunos de ellos y analicemos si es correcto afirmar que el sistema solar tiene más (¡o menos!) de nueve planetas.

Desde hace algunas décadas la existencia de dos conjuntos de miles y miles de objetos más allá de Plutón había sido predicha por algunos astrofísicos. En primer lugar, inmediatamente después de Plutón y hasta unos cientos de unidades astronómicas UA (una UA es la distancia promedio Tierra-Sol, unos 150 millones de kilómetros), se predijo la existencia de un disco de objetos helados similares a Plutón, pero de variados tamaños; esta especie de cinturón de asteroides recibió el nombre de cinturón de Kuiper.
 
Además, más allá del cinturón de Kuiper, se especuló sobre la existencia de una nube de objetos, también compuestos de rocas y hielos, llamada nube de Oort, que a diferencia del cinturón de Kuiper era una esfera y no un disco, y mucho más lejana que éste.
Ambas teorías surgieron de la necesidad de explicar el arribo de cometas al interior del sistema solar, esto es, a regiones cercanas a la Tierra.
 
La idea es la siguiente: algunos objetos tanto del cinturón de Kuiper como de la nube de Oort pueden ser perturbados en sus lejanas órbitas, viéndose éstas modificadas de tal modo que atraviesan el sistema solar interior. Cuando uno de estos objetos está cerca del Sol, los hielos de hidrocarburos que contiene se evaporan y por el efecto de fluorescencia brillan y permiten a nosotros, en la Tierra, ver lo que conocemos como cometa. Así, los cometas de periodo corto (que tardan decenas o cientos de años en volver a pasar) vienen del cinturón de Kuiper y los de periodo largo, de la nube de Oort.
 
Vinieron primero las evidencias directas de la existencia del cinturón de Kuiper con el descubrimiento de los objetos más allá de Neptuno, conocidos como transneptunianos. El más famoso de éstos es Quaoar, que con sus 1 200 Km de diámetro (compárese este dato con los 2 200 Km del de Plutón o los casi 13 000 Km de la Tierra) y su órbita a 1.3 veces la distancia a Plutón, hizo clamar a muchos la existencia de un décimo planeta. Desde el descubrimiento de Quaoar en junio de 2002 han sido descubiertos más planetoides de ese tipo. En febrero de 2004 fue descubierto 2004 DW, el cual está en una órbita a 1.5 veces la distancia a Plutón y tiene unos 1 600 Km de diámetro. En muchos aspectos, 2004 DW es un gemelo de Plutón. Otros descubrimientos notables son Varuna y 2002 AW197, ambos con 900 Km de diámetro.
 
Todos los ejemplos anteriores son la observación directa del cinturón de Kuiper, pero ¿y la nube de Oort? En marzo de 2004, Mike Brown (Caltech), Chad Trujillo (Observatorio Géminis) y David Rabinowitz (Universidad de Yale) descubrieron Sedna, un lejano y frío planetoide a 90 UA del Sol, pero con una órbita tan elíptica que lo lleva a distancias mucho mayores en su vuelta de 10 500 años alrededor de nuestra estrella. Sedna tiene entre 1 200 y 1 800 Km de diámetro y es casi tan rojizo como Marte. Está más allá del cinturón de Kuiper y como no pertenece a éste muchos astrónomos piensan que se trata de un objeto en los límites internos de la hipotética nube de Oort. De ser así, estamos dando los primeros pasos en el conocimiento de la parte más remota de nuestro sistema solar.
 
Ahora bien, ¿por qué estos objetos no son llamados planetas? Después de todo son casi del tamaño y su composición es muy similar (excepto, tal vez, en el caso de Sedna) a la de Plutón. ¿Es Plutón un planeta? ¿Qué es un planeta?
 
Por argumentos históricos, uno puede estar tentado a decir que los planetas son los nueve que nos enseñan en la primaria y nada más, pero esto no es una actitud científica. Otra definición podría ser el considerar como planeta a los nueve conocidos y todo aquel objeto mayor a Plutón que se descubra, pero de nuevo, esto no es lo más acertado científicamente, ya que Plutón no posee ninguna característica por sí solo que lo haga merecer ser el “punto de corte” entre lo que es y no es un planeta.
 
Hasta este mes de junio de 2005 los astrónomos están tratando de ponerse de acuerdo para obtener una definición científicamente válida de lo que es un planeta, pero por el momento no hay más que enfoques provisionales. Por lo anterior, no nos aventuraremos a dar tal definición, pero sugerimos la lectura del enfoque poblacional de Mike Brown (http://www.gps.caltech.edu/~mbrown/sedna/).
 
Lo que sí diremos es que todo indica una tendencia de los astrónomos a considerar como planetas a los objetos hasta Neptuno, es decir, ¡un sistema solar de ocho planetas!, y esto, si se piensa bien, es muy coherente ya que Plutón en nada se parece a los planetas gaseosos y gigantes que dominan el sistema solar exterior (Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno). Lo más probable es que Plutón se trate de un objeto muy grande del cinturón de Kuiper, algo así como un gran protocometa.
Fecha
Junio 29 de 2005
Fotografía