Escudo de la Universidad

         

Eventos

Concierto de la Orquesta Sinfónica de la UANL

Fecha

23

Febrero

Lugar
Teatro Universitario UANL
Horario
19:30 hrs.
Dirección
Praga y Trieste s/n, Fraccionamiento Las Torres. Unidad Mederos de la UANL. Monterrey, Nuevo León.

 Primera Temporada

                        Conciertos 2012

 

23 de febrero del 2012/ Teatro Universitario / 19:30 horas

 

PROGRAMA IV

 

Obertura ‘La clemenza di Tito’                                                                                 Mozart

 

Concierto para violín no. 5 ‘Turco’                                                                          Mozart

Allegro aperto

Adagio

Rondo: Tempo di menuetto

 

INTERMEDIO

 

Sinfonía no. 2                                                                                                      Schumann

 

Sostenuto assai – Allegro ma non troppo

Scherzo: Allegro vivace

Adagio espressivo

Allegro molto vivace

 

Director huésped: Nikolay Lalov

Solista: Lilia Donkova, violín

 

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Nikolay Lalov, director huésped / Con una extensa actividad como director, violinista y maestro, Nicolay Lalov representa un gran cúmulo de experiencia. Nacido en Sofía, Bulgaria, inicia sus estudios de violín a los seis años de edad. Completó sus estudios en la Escuela Nacional de Música ‘L. Pipkov’, donde obtuvo la medalla de oro por los muy altos resultados conseguidos durante sus estudios. Después se graduó de la Academia Nacional de Bulgaria como violinista y, posteriormente, concluyó el curso de dirección.

Durante este tiempo trabajó junto a una de las más prominentes violinistas búlgaras de todos los tiempos, una estudiante del legendario David Oeistrach: la profesora Stoilka Milanova (ganadora del Concurso Reina Elizabeth). Nicolay Lalov ha participado en numerosas clases magistrales con músicos como Janos Starker (música de cámara), Ifra Nyman (violín) y Dimo Dimov (cuarteto búlgaro), entre otros.  Para ser director, estudió con la gran pedagoga y directora Lilia Giuleva. Al demostrar sus notables habilidades para la enseñanza, fue nombrado como el más joven maestro de violín en la escuela de música más prestigiada de Bulgaria: la ‘L. Pipkov’. Desde el principio de su carrera artística mostró versatilidad tanto como violín solista, director y catedrático.

Debido a sus habilidades organizacionales y entusiasmo, Lalov ha creado numerosas orquestas y ensambles en Bulgaria y Portugal, sitio a donde se mudó con su familia en 1989, a sus 29 años de edad. La Orquesta de Maestros de Música (1987-1988) en Sofía, el Ensemble Concertino (1992), la Orquesta Juvenil de la Ciudad de Évora (1992) y, finalmente, la Orquesta de Cámara de Cascais y Oeiras (1996), son los productos de su esfuerzo por crear una infraestructura cultural en ambos países. Participó en la creación de la primera escuela profesional de música en Portugal y, junto a la Orquesta de Cámara Cascais, formó la Asamblea General de Festivales Europeos (Estoril, 1998). Representó a Portugal en la Expo 2000 de Hannover, donde participó junto a la Orquesta Juvenil de la Ciudad de Évora. Bajo su dirección, la Orquesta de Cámara de Cascais y Oeiras rápidamente se transformó en un proyecto de gran impacto cultural. Conciertos en Portugal, España, Bélgica y Bulgaria, así como la participación en festivales nacionales e internacionales, son pruebas de su alto nivel musical.

Lalov es un verdadero embajador de la música y la cultura, así como del intercambio musical entre las diferentes culturas europeas, actividades que tienen un prominente lugar en su trabajo.

Su deseo por presentar obras y compositores desconocidos, así como de promover el diálogo cultural entre países lo han llevado a estrenar obras en Portugal, así como llevar música de todo el mundo a los escenarios de Bulgaria y Portugal.

En 1994 organizó la Primera Semana Cultural de Portugal en Sofía, promoviendo visitas entre artistas de ambos países, así como el intercambio entre escuelas de música en Sofía y la ciudad de Évora, en Portugal.

Como violinista, Lalov ha realizado grabaciones para la Radio Nacional Búlgara y para la Radio Nacional Portuguesa. Se ha presentado en numerosos países europeos y ha dirigido orquestas como la Nueva Orquesta Filarmónica Portuguesa, la Orquesta Nacional Búlgara, la Orquesta Sinfónica de Roma, la Orquesta Estatal Griega, la Orquesta Regional de Bari, la London Chamber Orchestra, la New Mexico University Orchestra, el Ensamble de Música Contemporánea (Alemania) y la Orquesta de Cámara de Florencia, entre otras.

Nicolay Lalov continúa trabajando con jóvenes músicos y es invitado regularmente a ofrecer clases magistrales de música de cámara y violín. Es un gran apoyo para artistas jóvenes en el principio de sus carreras artísticas y, entre sus estudiantes, se incluyen ganadores de prestigiados concursos. Ha sido miembro del jurado en concursos nacionales celebrados en Portugal y Bulgaria. También es autor, junto con su esposa, de la primera ópera para niños compuesta en Portugal: ‘Sueño Mágico’.

Lalov ha sido galardonado con la Medalla al Mérito Cultural (Oeiras, Portugal, 2003) y con el Diploma del Ministerio de Asuntos Extranjeros de Bulgaria (2003). En 2004 fue premiado con el título de ‘Profesional del Año’, por el Club Rotario de Portugal.

 

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Lilia Donkova, violín / Lilia Donkova nació en Sofía, Bulgaria. Ella es nieta de uno de los más famosos compositores y maestros búlgaros: Bentzion Eliezer. Realizó sus estudios en la Escuela Nacional de Música de Bulgaria.

En 2004 Lilia se graduó de la Royal Academy of Music en Londres con mención honorífica y diploma de postgrado, luego de estudiar durante cinco años con la profesora Lydia Mordkovich. También recibió un galardón especial por su concierto final.

Mientras era estudiante, Lilia ganó numerosos concursos. Obtuvo el primer premio del Festival ‘Jóvenes Talentos Musicales’ en Sofía, Bulgaria. También ha ganado el Concurso de Violín Kotzian (1990) en Praga y el Concurso de Estoril, Portugal (1996).

En la Royal Academy obtuvo numerosos galardones y becas donde destacan el Premio Barbara Kesterton, el Premio Belmoore Woodgate, el Premio Picker Trust, el Premio John Mundy y el Premio Winifred de Violín, otorgado a las mejores interpretaciones de la música de Bach y Paganini.

Lilia actúa regularmente como solista y músico de cámara; se ha presentado en el Festival Internacional de Música de Estoril en Portugal, en el Festival Ibérico en España, en el Genius of the Violin Festival en Londres y en la Exhibición de Violines Stradivarius en Cremona, donde tocó un violín Stradivarius propiedad de la Colección de la Academia Real. También se ha presentado en el Festival ‘Nancymphonies’ de Francia, en la Serie ‘Classic Stars’ en Oberhausen, Alemania, en el Festival Semanas Musicales de Sofía, Bulgaria, y en el Festival ‘Kotor Music’ en Montenegro, entre otros.

Se ha presentado como solista en destacadas orquestas europeas y prestigiadas salas de conciertos como el Weill Hall y el Stern Hall del Carnegie Hall de Nueva York, en el Purcell Room del Queen Elizabeth Hall en Londres, en la Sala Verdi de Milán, en la Sala Smetana de Praga y en la Arena de la Fundación de Verona, entre otros.

En 2008 ofreció su primera clase magistral en la Miami University, en los Estados Unidos.

Lilia Donkova actúa frecuentemente como solista de la Orquesta de Cámara Cascais y Oeiras dePortugal, además de fungir como maestra de violín en el Conservatorio de Música ‘Cascais’ y la St. Jullian’s School.

Durante sus presentaciones, Lilia Donkova toca un violín fabricado por Enrico Marchetti en 1901.

 

Algunas críticas de prensa:

 

“…Las cuerdas vibraban incluso antes de que su arco las acariciara. Fue un Brahms extremadamente sentimental… La maestra Donkova hizo un excelente trabajo de fraseo durante toda la obra. En el Andante las melodías fluían infinitamente; a la mitad del movimiento su violín lloraba, al igual que varios miembros de la audiencia. …Agradecí este quehacer musical altamente emotivo” / Fred Kirshnit – New York Sun Journal

 

“…Una imagen de gran sensibilidad transmitió la violinista Lilia Donkova, haciéndole justicia a su reputación musical… la violinista búlgara tocó la Sonata en fa mayor de Beethoven con inspiración y sensibilidad, creando una atmósfera pacífica y de gozo. En Brahms, Donkova transmitió una vez más el carácter de esta obra en una forma impresionante” / Laura Engels – WAZ Journal Germany

 

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Comentarios a las obras

 

Por: Juan Arturo Brennan, Crítico musical

 

WOLFGANG AMADEUS MOZART  (1756-1791)

Obertura de la ópera La clemencia de Tito, K. 621

Mujer llena de envidias, Vitelia está celosa porque el emperador Tito ha decidido casarse con Berenice. Entonces, Vitelia urde un complot con Sexto para matar a Tito e incendiar el Capitolio. Sexto teme involucrarse en una conspiración para matar a su amigo Tito, quien es un buen gobernante, pero está dispuesto a todo por complacer a Vitelia, de quien está enamorado. Anio les informa que Tito ha alejado a Berenice de su lado porque supone que tal matrimonio no será del agrado de sus súbditos. Entonces, Vitelia le ordena a Sexto aplazar la ejecución del complot. Anio solicita a Sexto que obtenga el permiso de Tito para su matrimonio con Servilia, la hermana de Sexto. Más tarde, Tito recibe a los embajadores extranjeros y anuncia sus intenciones de casarse él mismo con Servilia. Anio, a pesar de todo, lo felicita por su elección, y se le ordena anunciar a Servilia la decisión el emperador Tito. Lo intenta, pero su amor por Servilia le impide cumplir el encargo. Tito se rehusa a revisar una lista de conspiradores y felicita a Servilia por confesarle su amor por Anio, y otorga el permiso para el matrimonio entre ambos. Vitelia supone entonces que la felicidad de Servilia se debe a su anticipación de ser la próxima emperatriz, y ordena a Sexto llevar adelante el complot contra Tito. Después, se entera consternada de que Tito ha decidido pedir su mano en matrimonio. Sexto regresa después de haber consumado el complot, y está a punto de confesar el asesinato de Tito, pero Vitelia se lo impide para evitar ser implicada.  Sexto se asombra al saber que Tito ha sobrevivido al intento de asesinato, y mientras Anio lo conmina a permanecer en Roma, Vitelia le sugiere alejarse, para evitar ser comprometida por Sexto en la conspiración. Sexto es arrestado por Publio, quien más tarde informa a Tito que el senado ha decidido condenar a muerte al conspirador. Anio intercede por su amigo Sexto ante Tito. El emperador se entrevista con Sexto antes de firmar su sentencia, y luego decide destruir el documento, aunque le hace creer a Publio que en verdad lo ha firmado. De camino a la arena, Anio y Servilia le dicen a Vitelia que sólo ella, como futura emperatriz, puede salvar la vida de Sexto. Entonces, Vitelia se da cuenta de que, aunque no ha sido implicada en la conspiración, su remordimiento la obliga a confesar su parte en el crimen. Cuando Tito está por anunciar que la suerte de Sexto ya está decidida, Vitelia ofrece su confesión y exculpa a Sexto. Aún ante la evidencia de más conspiradores, Tito decide perdonar a Sexto, Vitelia y todos los demás implicados.

Este es el argumento de la ópera La clemencia de Tito, compuesta por Mozart en 1791 en respuesta a un encargo del empresario Guardasoni. Este encargo fue motivado por una ocasión especial: la ópera debía representarse como parte de las celebraciones por la coronación del emperador Leopoldo II como rey de Bohemia. Como ocurrió en otras ocasiones, el encargo tenía algo de urgente, y Mozart se vio obligado a componer La clemencia de Tito en poco menos de un mes. El libreto, que es uno de los más débiles en la producción operística madura de Mozart, le fue proporcionado por Caterino Mazzola, quien por entonces era poeta oficial de la corte del elector de Sajonia. A su vez, Mazzola había tomado como base una obra teatral de Pietro Metastasio. El principal problema al que Mozart se enfrentó fue al hecho de que los personajes originales de Metastasio, aún transformados por Mazzola, eran fríos y acartonados; los conocedores suelen decir que ni la magnífica música de Mozart pudo dar mucha vida a estos portentosos habitantes de la Roma antigua. A pesar de sus evidentes carencias dramáticas, el texto original de Metastasio fue puesto en música por al menos una veintena de compositores, entre ellos Christoph Willibald Gluck (1714-1787). El período asignado para la entrega de la ópera fue tan corto que ni el mismo Mozart, con toda su facilidad, fue capaz de hacer el trabajo por sí solo, de manera que confió la realización de los recitativos de La clemencia de Tito a su alumno Franz Xaver Süssmayr (1766-1803), el mismo que muy poco tiempo después habría de concluir el Requiem K. 626 a la muerte del compositor. Esta, la penúltima de las óperas de Mozart, fue estrenada en Praga el 6 de septiembre de 1791, apenas 24 días antes del estreno en Viena de esa obra maestra de Mozart que es La flauta mágica K. 620. Más por el prestigio del compositor que por las cualidades intrínsecas de la ópera, La clemencia de Tito tuvo un éxito moderado en su estreno, y tuvieron que pasar muchos años para que alcanzara un prestigio comparable al de otras óperas mozartianas. Por cierto, Laclemencia de Tito fue la primera ópera de Mozart en ser representada en Londres, en 1806.

 

 

WOLFGANG AMADEUS MOZART (1756-1791)

Concierto para violín y orquesta No. 5 en la mayor, K. 219

No es fácil aproximarse a una mínima descripción y discusión de los conciertos para violín de Mozart, ya que representan un área muy conflictiva de su catálogo, porque no se sabe con certeza cuál fue la verdadera dimensión de su producción concertante para este instrumento al que Mozart evidentemente no apreciaba tanto como al piano. Algunas fuentes afirman que, entre los conciertos completos, sólo cinco son auténticos, y los demás, de dudosa paternidad, fragmentarios o definitivamente espurios. En el gran catálogo de las obras de Mozart realizado por Ludwig Köchel y revisado por Alfred Einstein es posible detectar las obras de Mozart para violín y orquesta, que conforman la lista siguiente:

 

- K. 190 Concertone, do mayor, dos violines y orquesta (1773)

- K. 207 Concierto, si bemol mayor (1775)

- K. 211 Concierto, re mayor (1775)

- K. 216 Concierto, sol mayor (1775)

- K. 218 Concierto, re mayor (1775)

- K. 219 Concierto, la mayor (1775)

- K. 261 Adagio para el Concierto K. 219 (1776)

- K. 268 Concierto, mi bemol mayor (1780-1781) (Autenticidad dudosa)

- K. 269 Rondó concertante, si bemol mayor, para el Concierto K. 207 (1776)

- K. 271a Concierto, re mayor (1777)

- K. 373 Rondó, do mayor (1781)

- K. 470 Andante, la mayor (1785)

 

De toda esta lista lo único que puede afirmarse con algún grado de certeza es el hecho de que los conciertos K. 207, 211, 216, 218 y 219 son los considerados como auténticos, fuera de toda duda. El Concierto 271a ha sido numerado indistintamente como el quinto o el séptimo de la serie, y es también objeto de controversia, mientras que el Concertone para dos violines lleva, además del número 190, el número 166b en el catálogo de Köchel. Así pues, para evitar el difícil tránsito por el mundo de la musicología, conservemos los cinco conciertos mencionados, para decir que los últimos tres (K. 216, 218 y 219) son los más conocidos y los que se tocan con la mayor frecuencia. Una revisión cuidadosa de la lista de las obras mozartianas para violín y orquesta permite descubrir no sin cierta sorpresa, que los cinco conciertos considerados como auténticos fueron todos escritos en el año de 1775, lo cual no deja de ser un detalle interesante. Hoy se recuerda a Mozart el intérprete fundamentalmente como pianista, en particular por sus casi treinta conciertos para piano y orquesta y sus muchas obras para piano solo. No hay que olvidar, sin embargo, que Mozart fue también un violinista muy competente. De hecho, llegó a ocupar el puesto de violín concertino en la orquesta de Jerónimo Colloredo, arzobispo de Salzburgo, patrón con el que Mozart se llevaba muy mal. Si a esto se añade el hecho de que Leopold Mozart (1719-1787), padre del compositor, lo presionaba continuamente para que no abandonara la práctica del violín, parece plenamente justificado que al abandonar Salzburgo en 1781 para hacer de Viena su centro de operaciones, Mozart dejara su violín colgado de un clavo y nunca más quisiera saber nada de él. Así, con un solo gesto se rebelaba en contra de su odiado patrón Colloredo y en contra de la pesada figura de su padre. Incluso, cuando Mozart llegó a tocar música de cámara en Viena (recuérdese el famoso cuarteto Haydn-Mozart-Dittersdorf-Vanhal), tocaba la viola y no el violín, entre otras cosas porque quizá le gustaba, como a Bach, estar en medio de la armonía.

El caso es que en un corto período de nueve meses Mozart compuso estos cinco conciertos para violín y orquesta y, si el catálogo de Köchel es creíble, no volvió a componer un concierto completo durante el resto de su vida. En los conciertos violinísticos de Mozart pueden reconocerse dos tendencias claramente definidas. La primera, evidente en los dos primeros conciertos (K. 207 y 211) es la que liga a Mozart con los conciertos al estilo de Giuseppe Tartini (1692-1770), Francesco Geminiani (1687-1762) y Pietro Locatelli (1695-1764), compositores barrocos cuyas obras eran bien conocidas por Mozart. Así, estos dos conciertos muestran todavía algunas huellas de la concepción barroca del concierto, especialmente del concerto grosso, con la aparente fusión del solista a un grupo preponderante de instrumentos de la orquesta. La segunda tendencia, en la que Mozart fue guiado por las obras más nuevas de Gaetano Pugnani (1731-1798), Pietro Nardini (1722-1793) y Luigi Boccherini (1743-1805), le hizo producir conciertos (K. 216, 218, 219) más cercanos al estilo clásico en el que el trabajo del instrumento solista está más claramente diferenciado del complemento orquestal que lo acompaña. Así, los últimos tres conciertos para violín pertenecen claramente a esta segunda tendencia y están más cerca, cronológica y estilísticamente, a los conciertos para piano de la época madura de Mozart.

El Quinto concierto para violín fue terminado por Mozart el 20 de diciembre de 1775 y su orquestación es idéntica a la de los otros cuatro conciertos: dos oboes, dos cornos y cuerdas. El primer movimiento del concierto tiene como característica singular el hecho de que después de la introducción orquestal del allegro aperto el violín solista entra como en un adagio y sólo hasta más tarde la obra regresa al tempo inicialmente marcado. En cuanto al segundo movimiento, existe una nota escrita por Leopold Mozart en la que da noticia de que su hijo “ha escrito un nuevo adagio para Brunetti.” Esta frase se refiere al violinista Antonio Brunetti, colaborador cercano de Mozart en la orquesta de Salzburgo, y destinatario probable de los conciertos mozartianos para violín. Al parecer, a Brunetti no le convencía mucho el adagio del Quinto concierto para violín de Mozart, y el compositor le escribió otro. En la versión final de la obra, sin embargo, Mozart conservó su adagiooriginal, y el adagio alternativo escrito para satisfacer a Brunetti quedó relegado y hoy lleva un número de catálogo independiente, el K. 261. En el tercer movimiento hay un curioso episodio que ha hecho que algunos den el sobrenombre de Turco a este Quinto concierto de Mozart. En medio del rondó a la francesa Mozart intercala una especie de marcha cuyo tema fue extraído por Mozart de la música del ballet de su ópera Lucio Silla (1772). Sin embargo, esta aparente música turcasuena más gitana que turca, lo cual reafirma el hecho histórico de que en aquel tiempo la visión que tenían los europeos sobre las músicas orientales era muy subjetiva.

 

ROBERT SCHUMANN (1810-1856)

Sinfonía No. 2 en do mayor, OP. 61

Dice la historia que allá por septiembre de 1845, Robert Schumann escribió una carta a su amigo y colega Félix Mendelssohn (1809-1847), en la que le decía, entre otras cosas, que trompetas y tambores sonaban en su cabeza cotidianamente. De ahí, los musicólogos han deducido la inspiración para la segunda de las cuatro sinfonías de Schumann, obra que, en efecto, está marcada de manera importante por las trompetas y los timbales. Sin embargo, esos sonidos de trompetas y tambores en la cabeza de Schumann eran algo más que simple inspiración musical: eran, probablemente, una más de las señales de la enfermedad que al cabo de unos años llevaría al compositor a su tumba prematura.

En 1840 Schumann se había casado con Clara Wieck, joven y prometedora pianista, en contra de la voluntad del padre de ella. Dice la historia que el matrimonio le hizo mucho bien a Schumann, quien desde tiempo atrás había mostrado propensión a la debilidad nerviosa. En 1844 Schumann y su esposa realizaron una gira por Rusia, al final de la cual el compositor sufrió su primer colapso nervioso grave, precedido de nerviosismo, depresión y ocasionales pérdidas de la memoria. Debido a ello, Schumann tuvo que abandonar casi por completo sus actividades profesionales, y se mudó a la ciudad de Dresde por instrucciones de su médico. Fue hacia el final de su convalecencia que Schumann comenzó a oír trompetas y tambores en su cabeza, y se lanzó de lleno a la composición de su Segunda sinfonía. Al parecer, el compositor realizó el primer bosquejo de la obra rápidamente, en una semana, a la mitad de diciembre de 1845. Sin embargo, la orquestación de la obra le tomó mucho más tiempo, debido a los síntomas recurrentes de su enfermedad mental. Así, Schumann dedicó la mayor parte de 1846 a trabajar en su Segunda sinfonía, y la terminó en el mes de octubre.

A su Primera sinfonía, Schumann le había puesto un subtítulo: Primavera. Y la Tercera sinfonía habría de tener también un nombre: Renana. La Segunda y la Cuarta, sin embargo, no llevan título alguno, y respecto a ese asunto, hay un interesante texto escrito por el propio Schumann:

“Los títulos de las obras musicales, que han estado en boga en nuestro tiempo, han sido criticados de vez en cuando, y se ha dicho que la buena música no necesita letreros. Esto es cierto, pero también es cierto que un título no le roba valor a la música, y el compositor, al ponerle título a una obra, evita que haya un completo malentendido sobre el carácter de su música. Si al poeta se le da licencia para explicar el significado de su poema en el título, ¿por qué no habría de hacer lo mismo el compositor? Lo importante es que tal descripción verbal sea significativa y adecuada. Podría ser considerada como una prueba del nivel general de la educación del compositor.”

Tal y como Schumann lo escribió en su carta a Mendelssohn, las trompetas adquieren importancia desde el inicio mismo de la Segunda sinfonía; una introducción de carácter misterioso y lento a cargo de las trompetas es el tema unificador de la obra. Después de varias apariciones a lo largo de la sinfonía, este tema reaparece muy cerca del final, primero suavemente como al inicio, pero después con más fuerza y energía. Hay quienes han hallado la sombra de Ludwig van Beethoven (1770-1827) en esta obra, lo cual no es del todo extraño, considerando la admiración que Schumann sentía por la música de su ilustre predecesor. Sin embargo, esta posible afinidad estética le fue criticada duramente a Schumann en el periódico Musical World de Londres en 1864. A raíz de una interpretación de la Segunda sinfonía, el crítico del Musical World afirmaba que la obra tenía un falso aire de Beethoven, y que Schumann era una especie de Beethoven venido a menos. Es evidente que la solidez musical de la obra contradice directamente lo dicho por el crítico inglés.

La Segunda sinfonía de Robert Schumann fue estrenada por la Orquesta de la Gewandhaus de Leipzig el 5 de noviembre de 1846, bajo la dirección de Félix Mendelssohn, quien fue un incansable promotor de la música de Schumann. Después del estreno, el compositor revisó la partitura y realizó cambios sustanciales en la orquestación de su Segunda sinfonía, incluyendo entre ellos la adición de tres trombones que no aparecían en la primera versión de la obra. La nueva versión fue tocada once días después del estreno, con el mismo director y la misma orquesta.

 

 

DATOS:

Concierto de la Orquesta Sinfónica de la UANL

Primera Temporada 2012

Programa IV

Director huésped: Nikolay Lalov

Solista: Lilia Donkova, violín

Obertura “La clemenza di Tito”, de Mozart;

Concierto para violín No. 5 “Turco”, de Mozart;

Sinfonía No. 2, de Schumann.

Jueves 23 de febrero del 2012, 19:30 horas

Teatro Universitario UANL
Dirección: Praga y Trieste s/n, Fraccionamiento Las Torres.
Unidad Mederos de la UANL.

Monterrey, Nuevo León.

 

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LOCALIDADES y BOLETOS: Jueves 23 de febrero / TEATRO UNIVERSITARIO / 19:30 horas.

$160 planta baja / $140 planta alta

Descuentos a estudiantes, maestros e INAPAM: $100 [sólo planta alta]

Venta: Ticketmaster y Taquilla del Teatro Universitario {una hora antes de la función}

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Comentarios previos al concierto

Jueves, 19:00 horas / Vestíbulo del Teatro Universitario / Por: Ricardo Marcos, crítico musical

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OSUANL en vivo por radio y televisión: Jueves, 19:30 horas / Opus 102 FM – Canal 53 TV UANL

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‘Nuestra Orquesta’ en radio

El programa de la Orquesta Sinfónica UANL

Miércoles, de 16:30 a 18:00 horas / Simultáneamente por: Opus 102 FM y Radio UANL 89.7FM

Conduce: Jorge Orozco / Producción: Josefina Benavides

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Informes: 83497621 y 22 – info@osuanl.com – www.osuanl.com – Facebook: Orquesta Sinfónica de la UANL