Mtra. Elvia Esthela Salinas Hinojosa

 

Escuela Preparatoria No. 9
 
“Un solo día sin lectura y conocimientos conlleva al atraso personal y del mundo”

Nació el 25 de septiembre de 1946 en Los Herreras, Nuevo León. Maestra de Instrucción Primaria en la Escuela Normal “Miguel F. Martínez” y Maestra en Letras Españolas con acentuación en Lengua y Literatura en la Escuela Normal Superior del Estado. Licenciada y Maestra en Letras Españolas por la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL. Su trayectoria docente en la UANL inició en la Escuela Preparatoria No. 9. También ha impartido cátedras y cursos para maestros en la Facultad de Filosofía y Letras. Además de sus actividades académicas, fundó el Departamento Editorial de la Preparatoria No. 9 y fue Directora editorial de la revista Polifonía y de los cuadernos culturales Senderos. Autora de libros como Estrellas en el campo del olvido, Dimensiones, Vivir las horas, La danza del río, Soles y lunas. Entre los reconocimientos que ha obtenido destacan el diploma por haber alcanzado el primero, segundo y tercer lugar en el I, IV y V Concurso de Reseña Literaria; reconocimiento de la UANL por 30 años de servicio ininterrumpido en la Preparatoria No. 9; las Medallas Rafael Ramírez e Ignacio M. Altamirano por 30 y 40 años de servicio a la educación, respectivamente, otorgadas por la Presidencia de la República; Medalla y diploma al mérito cívico Eulalio González “Piporro”, otorgados por el H. Ayuntamiento de Los Herreras, N. L. También es integrante de la Cátedra “Gertrudis Gómez de Avellaneda”, especializada en estudios de género, del Instituto de Literatura y Lingüística de La Habana, Cuba. Fue nombrada Profesora Emérita en 2010.
 
Elvia Esthela Salinas Hinojosa narra con afecto y emoción cómo fue su ingreso a la Universidad: “Era el año 1978. Inicié mis labores en febrero, mes de invierno pero de calidez en el corazón. En ese primer semestre como maestra impartí las materias de Español, Literatura y Etimologías Grecolatinas, mismas que he manejado durante 35 años. Evoco la inquietud propia del principiante, la picardía de los alum- nos al saberme inexperta en el ámbito del Nivel Medio Superior y las acciones que realicé para ganar el afecto y respeto de los estudiantes, los triunfos y fracasos con muchachos que —en ese tiempo— superaban con mucho la edad para ser preparatorianos”.
 
Describe así cómo recuerda a la Institución en aquella época: “Mucho más pequeña físicamente, pero con los mismos ideales que en la actualidad: fortalecer el conocimiento y los valores éticos y sociales de los universitarios. En esa época las licenciaturas que se impartían eran muchas menos y los pos- grados se reducían a unos cuantos”.
 
“Recuerdo con mucho cariño innumerables momentos de mi carrera de maestra dentro de la Universidad, momentos atesorados en la memoria y en el corazón. Son muy reveladores los instantes en que mis exalumnos me encuentran y mencionan mi nombre, cuando otros me llaman por teléfono o me visitan. Son varios los exalumnos con quienes —ahora como profesionistas— tengo fuertes lazos de amistad. Pero especialmente significativo fue el momento de recibir el reconocimiento de Profesor Emérito, suceso que marcó mi vida profesional con el sello indeleble de la gratitud para con la UANL”, comenta.
 
El respeto en medio de la diversidad de opiniones es uno de los aspectos que para Salinas Hinojosa es digno de mención dentro de todos los recuerdos que guarda de su trabajo de maestra: “Cuando inicié como docente en la Preparatoria 9, la Universidad se encontraba en momentos álgidos desde el punto de vista político y la Preparatoria era un espacio altamente politizado. Recuerdo mis recelos en el trato cotidiano, pero muy pronto me di cuenta de que, a pesar de las diferentes ideologías, prevalecía un ambiente de respeto y de equidad entre los maestros. Algunos han fallecido, otros se han jubilado, pero conservo muy gratos recuerdos de los que han muerto y también mantengo mi trato amistoso con varios docentes retirados”.
 
“A través de 35 años he sido testigo y partícipe de múltiples cambios en el Nivel Medio Superior; en el aspecto académico se han dado constantes reformas en los programas de la currícula escolar, buscando siempre el avance en las técnicas de enseñanza-aprendizaje. Lo que continúa y continuará vigente en nuestra Máxima Casa de Estudios es la convicción de que en la UANL siempre prevalecerá el Alere Flammam Veritatis como el camino a seguir, como la ruta de nuestras acciones y como el punto de partida y de llegada del quehacer pedagógico”, agrega.
 
El ser Profesora Emérita es un motivo para sentirse animada, asegura: “Una profunda emoción. Me honra ser Profesora Emérita de una de las instituciones más reconocidas de México y de Latinoamérica. Sentirme valorada de esa manera especialmente significativa, me inyecta nuevos ánimos para seguir en la lucha cotidiana de guiar a los jóvenes en esa difícil etapa de la vida. Implica un compromiso de superación permanente para continuar ejerciendo mi labor de maestra universitaria con profesionalismo y eros pedagógico”.
 
Con un optimismo bien fundado, resalta su opinión del estado que guarda la Universidad Autónoma de Nuevo León en la actualidad: “Es una Institución que ha luchado con denuedo durante 80 años para crecer y superarse. La UANL en los tiempos actuales marcha a la par de las mejores de nuestro país y de América Latina; se trabaja en un clima de paz y de justicia, resaltando los valores universales y se enfatiza en la igualdad y el respeto de todos los que formamos parte de ella”.
 
“Como seres humanos es necesario comprender, internalizar y llevar a la práctica valores como la tolerancia, el respeto, la responsabilidad de adquirir compromisos y cumplirlos; el amor: ese sentimiento de entrega ante la vida. La justicia, libertad, solidaridad, democracia, honestidad, paz, compasión, equidad, son otros de los valores que los universitarios habrán de practicar cotidianamente en su vida personal y en su profesión. Como profesionistas, habremos de recordar con Sócrates la máxima Yo sólo sé que no sé nada, pues en la sociedad del siglo XXI los cambios son vertiginosos y un solo día sin lectura y conocimientos conlleva al atraso personal y del mundo donde estamos inmersos”, concluye.
 
Janet Martínez Morales